
Ingeniera de profesión, pero florista por vocación. Cuando tuve claro que mi camino no eran los ordenadores sino las flores, comencé mi formación en distintas escuelas de Arte Floral nacionales. Al contrario de la idea popular que para ser florista solo es necesario el amor por lo natural y tener buen gusto, reivindico siempre la necesidad de la formación porque sin conocimientos y técnica no se puede dar un servicio profesional.
Con esta idea presente, he viajado todo lo posible impulsada en aprender y evolucionar. Son mis viajes florales para asistir a cursos monográficos, simposiums, ferias, demostraciones, competiciones y todo tipo de eventos tanto nacionales como internacionales.
A lo largo de mi trayectoria, puedo decir que he tenido la suerte de trabajar con muchos de los mejores artistas florales. Digo que tengo la suerte, porque asistirles ha supuesto siempre un salto hacia delante. Nombres como Britta Ohlrogge, Jordi Abelló, Daniel Santamaría, Carles Jubany, Gregor Lersch o Alex Segura me permitieron empaparme de una parte de su visión floral.
Mi reto más reciente ha sido estudiar Maestra Florista. Un agotador año de estudio que me ha permitido desafiarme en todos los ámbitos de mi profesión, dando como resultado un crecimiento personal y profesional con Lys Boutique inmensamente satisfactorio.







